CORTITA Y AL PIÉ… DEL CORAZÓN – XVII

 

No me soslaye los ojos;

sé que me estás mirando.

 

No musite la palabra;

sé que me estás hablando.

 

Si quieres:

 

Hiéreme en sentido inverso;

de abajo hacia arriba,

como muerden las huídas

como mueren los deseos.

 

Pero mírame cuando me hablas.

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Acerca de Makinay

Los sueños, a veces entran sin llamar, a veces hay que empujarlos para que entren y la mayoría de las veces hay que dejarse prendas en el camino para poder acariciarlo con las manos. Y con todo, hay veces que ni esta posibilidad entra. Ellos son la antesala de la realidad. El dulce rincón donde la constancia tiene presencia y prestancia; el cobijo de las almas que a solas, suelen hablar con la luna. La perseverancia y el estímulo hacen que los sueños dejen de ser sueños dormidos y el desaliento y la desidia ayudan a que sigan siendo dormidos sueños. Así que sin mediar entuertos; establezco los sueños franquicia de futuro.
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